No divisas costa en horizonte, no está la tierra prometida.
Te lanzaste con absurda decisión al agua y echaste a nadar como si no hubiese mañana,
pero dime
¿ahora qué, iluso esperanzado?
¿Acaso creías que escaparías?
¿Que toparías con la pared del estúpido escenario imaginario que sólo tú veías?
Te creías un Truman del futuro.
Ahora morirás ahogado.
Ahora morirás ahogado.
Y no será el agua la que te mate.
Es ella la que te ha dado vida hasta ahora.
Será tu estupidez mezquina de impulsivo arrogante,
de loco fantasioso que no atiende a razones.
"Quien no arriesga no gana", decías. Pues bien, tú has ganado. Como siempre. Sólo que, escucha bien, botarate: esta será la última vez que lo hagas.