Siempre he sido más tuyo que mío,
más de ti que de otra cosa,
más de pensarte que de tenerte.
Es el miedo a dar a conocer nuestros sentimientos el mismo que nos lleva a fracasar y a vivir en un mundo de incertidumbre por nunca intentar. Son historias nunca contadas que jamás nadie contará, amores terminados antes de empezar.
Y es que abrir el pecho y enseñar el corazón no es fácil, por mucho que así lo quieran plantear. Es jodido dar el paso y confesar sentimientos. Es inmenso el temor a ser rechazado y apartado, incomprendido, no correspondido.
Mas nunca un imposible ha sido más asequible, ni una contestación tan incierta. Jugar con el desconocimiento no te da más que respuestas. Puedes seguir pasando calor o lanzarte a la piscina, ya habrá tiempo de recular, salir y secarse. Si estamos aquí es para ser felices, olvida el resto, ya llegará solo. Y, si quieres ser feliz junto a una persona... ¿Por qué no se lo dices?