Juan tenía puesta la tele mientras abría la pesada caja de madera. "¡Los cuartos, preparaos!". Era año nuevo y, sin duda, él lo iba a empezar de una forma muy especial.
Sacó la pistola que había comprado de contrabando el día anterior y le extrajo el cargador.
Las campanadas empezaban a resonar en la televisión. Metió una única bala en el cargador y lo introdujo en la pistola.
Décima campanada, Juan amartilló el arma.
Onceava campanada, se metió la pistola en la boca.
Doceava campanada, feliz año 2016.