- ¿Pero le quieres?
Marisa nunca se había sentido tan indecisa. Al principio todo era bonito, nada fallaba, la vida tomó un tono rosa que se destiñó con el tiempo.
Ella nunca hacía una montaña de nada, prefería callarse todos esos detalles que en su día a día le molestaban, agachar la cabeza, levantarla, y besarle como si nada, para esa misma noche echarse en su cama y llorar desconsolada.
Las peleas empezaron antes de haber si quiera dado el primer sorbo del vaso que recogía todas sus lágrimas. Nada de lo que siempre valió ya valía, nada de lo que ella hacía a su chico complacía. La relación le estaba destruyendo y ella lo sabía.
Muerte lenta, agonía callada, relación trabada que, cayendo en la rutina, a ambos separaba. Quedar por compromiso, amar por costumbre, mas sentir en el fondo miedo e incertidumbre.
¿Qué es amar, sino soñar, innovar y poner como prioridad a la otra persona? Amar no es más que una fantasía, rebatía Marisa cuando quien quiera que fuese lo definía.
- No. No le quiero, pero estoy con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario